Parque Desembocadura del Turia

Promotor: Ayuntamiento de Valencia / Servicios Urbanos

Año: Concurso 2023

Equipo Técnico:

Carmel Gradolí, Arturo Sanz, Adrián Torres y Fran López. ARQUITECTOS

Mar Hernández. ARQ. COLABORADORA

Álvaro Zumelaga. INGENIERÍA CIVIL

Paola Sangalli y Sergio Sangalli. PAISAJISMO

Andrés Carratalá y Luis Carratalá. INSTALACIONES

Francisco Vallet. ARQUITECTO TÉCNICO

Equal Saree. PERSPECTIVA GÉNERO

Drawfield. IMÁGENES

Christian Rubio. VÍDEO

Raquel Ricart. LOCUCIÓN

 

 

 

(con)fluir
Temps de reparació eco-social

En el último tramo del Turia confluyen tres demandas de reparación: la ecológica, la urbana y la social. (con)fluir las satisface restituyendo un espacio donde el medio, la ciudad y las personas se reencuentran.

Reparación ecológica. Del agua, de la topografía, de la vegetación: del río.
Recuperación de la morfología histórica del Turia como río trenzado, que se observa en los planos y fotografías anteriores a la ejecución del Plan Sur, con islas que ahora, además de ser refugio de biodiversidad, forman parte de un sistema de fitorreparación que garantiza la calidad del agua.
El río recuperado recoge los escurrimientos superficiales de su entorno, como siempre ha hecho, mientras que la topografía se ajusta a las necesidades de los usos y a la dinámica del agua, de manera que esta ya nunca más será un riesgo para Nazaret: si con la topografía ya se ha protegido al barrio de las posibles crecidas del río, ahora, el nuevo parque es su jardín de lluvia que resolverá los problemas recurrentes que el barrio ha venido teniendo hasta ahora cada vez que llueve demasiado.
La vegetación del bosque urbano, que es de ribera junto al agua y mediterránea más arriba, es el otro elemento que, junto con el agua y la topografía, construye un parque resiliente frente al cambio climático.
La sombra del arbolado autóctono, con especies de hoja perenne o caduca dispuestas de manera adecuada en los lugares y según las necesidades de sombra según las estaciones, y los suelos permeables, que, al no tener prácticamente zonas selladas, permiten la evapotranspiración, contribuyen a la mejora climática de los espacios del parque y de su entorno.
Árboles, matorrales tapizantes y marjales propios de nuestro clima atraerán a la fauna autóctona: mamíferos, aves, reptiles, anfibios, insectos y peces encontrarán en el parque hábitats adecuados que son soporte y corredor de biodiversidad.

Reparación urbana. La propuesta se ajusta al entorno de actuación. Sus límites se diseñan como bordes sensibles a los elementos urbanos que rodean el parque. De este modo, se adapta a las condiciones de contorno tanto en sentido espacial como temporal, siendo compatible con los espacios del perímetro y con diversos escenarios de futuro más allá de las dos fases previstas.
El Parque de Desembocadura está en un punto crucial para la conexión de la infraestructura verde como elemento estructurante de la ciudad. Por ello, (con)fluir prolonga el Jardín del Turia hacia el Este, se conecta con la huerta protegida de la Punta en la zona donde se soterrará el ferrocarril y con la dársena histórica a través de los espacios verdes del PAI del Grau, extendiéndose hacia el Sur por los espacios verdes de los terrenos del Levante, de la ZAL y del cauce nuevo hasta llegar al Parque Natural de la Albufera.
A escala de barrio, (con)fluir reconecta Nazaret con la dársena histórica recuperando el puente desaparecido al final de la Calle Mayor. El puente de Drassanes, por su parte, se rediseña para reducir el tráfico de automóviles, dejando más espacio para peatones, bicicletas y para el tranvía que se prolonga por él hacia el Norte. Su nueva sección de bulevar reduce el efecto barrera que ahora ejerce esa vía entre el Grau y la dársena. Y el barrio se abre al parque por los espacios verdes del polideportivo municipal y por el Espai Nazaret, que integra las zonas verdes de la nueva área terciaria prevista en el planeamiento.

Reparación social. Cuidar a las personas, devolver un entorno amable a los barrios. (con)fluir quiere ser el principio de la reparación histórica que la ciudad debe a Nazaret. El barrio, que a lo largo de los años no había dejado de perder —el mar, el río, la huerta, los caminos…—, recupera elementos y conexiones que le habían sido arrebatados.
Por ello, (con)fluir escucha y responde a las demandas vecinales, tanto las contenidas en el proceso participativo celebrado con motivo del concurso como las que, a lo largo del tiempo y de otros procesos, ha expresado el vecindario. Y se diseña un parque inclusivo: accesible, intergeneracional, seguro y amable. Un diseño que facilita las relaciones, adaptándose a la diversidad funcional y de necesidades de las personas usuarias, con espacios para la estancia, el paseo, el deporte y el juego. Con lugares de encuentro para actos vecinales y culturales. Pero el parque también mira por la salud del barrio alejando y filtrando ruido y contaminación, proponiendo soluciones inmediatas para la mejora de la calidad del agua.


Es el parque de las personas y en él confluyen deseos, necesidades y esfuerzos para reparar lo que se rompió, creando así un espacio donde podamos cuidarnos.